Tomás Eloy Martínez
(1934-2010)
Para muchos de quienes ejercemos el periodismo, Tomás Eloy Martínez fue uno de los maestros indiscutidos del oficio. La frontera con la literatura siempre parecía un tanto difusa en sus crónicas y relatos. Tanto es así, que no es sencillo pensar algo que esté a la altura de un texto que le pueda rendir el homenaje debido.
Por esto es que me limito a compartir un texto que el propio Tomás respondió a una pregunta que le formulé hace unos años. Estaba iniciándome en el periodismo y las comunicaciones cuando, algo confundido por las distintas líneas de enseñanza, decidí escribir a su dirección de email en la universidad estadounidense Rutgers, ubicada en New Jersey.
Las críticas que recibía eran acerca de que deslizaba “demasiados toques literarios” para la redacción necesitada para una crónica. Por otra parte, no faltaba quien reclamara mas “poesía” a la nota antes editada. Algo frustrado por no terminar de encontrar mi estilo, fue como resolví acudir a uno mis maestros inspiradores. Esta fue su respuesta por email que llegó a mi correo un sábado por la tarde.
Estimado Emiliano:
Muchas gracias por tu mensaje. Entiendo tus dudas. Escribir periodismo, como sabés, es muy distinto de escribir literatura. El periodismo exige ajustarse a los hechos. La literatura te permite ser libre. La contención, la sobriedad siempre son útiles, sin que los textos pierdan por eso emoción y vida. No hay un estilo mejor que otro. Y todas las imposiciones para que escribas de esta u otra manera son actos de autoritarismo que te forzarán a traicionarte. El mejor estilo (o el que más conviene a tu modo de expresarte) es el que nace de vos. Sos lo que escribís. Hace más de tres siglos, un retórico francés, Boileau, dijo con eficacia: El estilo es el hombre. Si sos fiel a lo que sos, lo que escribas te va a hacer feliz. No sé si algo de esto te sirve.
Un abrazo,Tomás
Yo había redactado el email la noche anterior. Grande fue mi sorpresa al ver que el (luego) ganador del Premio Ortega y Gasset, me asistía a mi congoja literaria. La humildad de los grandes, como se la suele llamar, hizo que jamás olvidara esa sentencia, breve pero arrolladora: “Sos lo que escribís”. Y nunca más dudé de mí. Por esto es que, Tomás: sí, mucho de eso me sirvió. Gracias.
Más adelante, me dedicaría unas líneas en uno de sus últimos libros recopilatorios, que también comparto:
Más info: http://www.lanacion.com.ar/1228109
Notas relacionadas:




















Emocionante el post…..gracias por compartir esto!!
Atte
Elio
Hola Emiliano debo confesar que lloré cuando terminé de leer el mail. Para mi también es especial Tomás, lo conocí con Purgatorio, novela con la cual me identifique mucho. Si no te molesta voy a hacer una reseña y agregarte en ella contando de tu carta, así los que leen mi blog tengan acceso a las palabras hermosas de Tomás.
Muchas gracias por compartirlo, la verdad es que me emociono muchísimo.
Un saludo. Celeste
Elio, Celeste: gracias por sus comentarios. La verdad, es que en un primer momento temí que sonara pedante el texto. Pero luego de releerlo, opté por dejarlo tal como lo escribí anoche. La intención era demostrar la humildad, el genio y el corazón de un maestro del periodismo y de la literatura.
¡Gracias por comentar!
PD Ma Celeste: será un honor que ese pequeño pero emotivo texto figure citado o copiado en tu blog. ¡Gracias por elegirlo!
Emiliano quería avisarte que ya publiqué mi dedicatoria en el blog, por si queres pasdar a verla. Un saludo Cele
Mi blog es http://joveneshechizadas.blogspot.com/
“El estilo es el hombre”. Me gustó. Tranquilo, q los diseñadores también vivimos atrapados entre la claridad objetiva y el goce estético.
Emliano, preferí responderte aquí en vez de en el afectuoso mail que me enviaste. Mi padre nos dejó un legado que ahora me toca mantener, y posteos como el tuyo son los que ayudan a que ese legado siga respirando. Un abrazo grande, Ezequiel
Muy buen post, conciso y emocionante. Lo pinta a él, te pinta a vos. Un abrazo.
Emilianooo, excelente post!!! Me re emocioné. Un abrazo.
P.D.: Y sí que tenía razón: sos lo que escribís