Piden su libertad
El 16 de abril de 2003 (*), una beba ensangrentada ingresaba a la Guardia del Hospital Guillermo Patterson de San Pedro, Jujuy. Romina Tejerina aún continuaba en el baño luego de haberla parido, tras meses de gestación disimulada iniciada en una presunta violación. Y luego la historia se hizo pública. Se escribieron cientos de crónicas, informes y hasta canciones sobre esta terrible noticia. Fue difícil de entender para la sociedad argentina: la madre, la beba; la beba, la madre.
Esta semana, organizaciones sociales y políticas exigieron la libertad de la joven jujeña. El reclamo fue realizado frente a la sede porteña de la Casa de Jujuy, ubicada en Santa Fe al 967. Además, difundieron una carta en la que la joven denuncia que sufre maltratos físicos y psicológicos en la Unidad Carcelaria número 2 de San Salvador, donde cumple una condena de 14 años.
A continuación, los invito a la lectura de una excelente crónica que realizó la escritora y periodista Josefina Licitra para la revista Rolling Stone en el año 2004. Link: http://www.rollingstone.com.ar/archivo/nota.asp?nota_id=649074
Algunas (duras) extracciones:
“No sabíamos que tenía a la bebé adentro. ¡Si no se le notaba! Nunca dijo nada, mi Dios, no sabíamos nada y ahora la Romina sigue allá, está como idiota, como ida, llena de sangre. Dijo la madre de Romina, que se llama las cosas de la vida Elvira Baño.”
“Durante siete meses, Romina se envolvió con una faja y logró disimular su panza. No había mucho que esconder, de todos modos. Pesaba 46 kilos y las tabletas de laxantes que tomaba a diario la ayudaban a perder en líquido lo que ganaba en carnes. El 15 de abril a la noche, acompañada por su hermana confidente, tomó una tableta entera y se dejó llevar. A las siete de la mañana se sentó en la taza sin saber que iba a parir.”
“Qué te hacés la nerviosa, la mosquita muerta le dijo la doctora Torres de Pilili. Mirá lo que hiciste, loca. La sangre no era sólo del parto: después de una breve inspección, Torres de Pilili supo que la beba había sido acuchillada. René Reyes, un policía del hospital y amigo de la familia Tejerina, se agarró la cabeza. Empezó a llorar y a invocar a Dios. Virgen santa, qué hiciste, Romi, Dios mío, Dios mío, pónganle un nombre al menos, pónganle Milagros del Socorro.”
“Su supuesto violador, estuvo veintitrés días demorado y le acaban de confirmar el sobreseimiento.”
“El juez Argentino Juárez, en cambio, procesó a Romina sosteniendo que no es inimputable porque "tuvo intención homicida para con su hija antes del hecho, cuando quiso abortar en reiteradas oportunidades y también al momento del parto.”
“En la casa de mis papis el sexo era eso sucio, eso peligroso, eso horrible, eso pecaminoso. Ellos decían que si un día nosotras nos aparecíamos embarazadas a mi papi le iba a dar un derrame cerebral. Eso decían. Por eso la Romi nunca contó nada, porque… ¿y si el papi se nos moría?”
“El caso de Romina está dividido en dos causas, que son tratadas por dos jueces distintos de San Pedro. El homicidio cayó en el juzgado de Argentino Juárez, y la violación en el de Jorge Samman, un juez que, antes de absolver a Eduardo Vargas, preguntó a los testigos cuáles eran los hábitos de Romina: si tomaba alcohol, si vestía polleras cortas y si actuaba con los hombres de un modo provocativo.”
“Ella me dijo metéte una sonda, metéte perejil, tomá agua con laurel, pegáte la panza, y yo le decía ni loca, me da miedo. Y fui a varios médicos para que me sacaran la bebé. Yo les contaba que me habían violado, pero todos me querían cobrar 300 pesos.”
(*): La fecha difiera según los distintos diarios y hasta de sus propios archivos, si bien la mayoría toma como la fecha correcta del parto al 23 de abril (La Nación, Clarín, Infobae, Télam, etc), hay quienes aseguran que la fecha es el 21 de ese mismo mes (Crítica). Nosotros optamos por dejar la fecha que obtuvo Licitra a partir de su propia investigación.
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