La mujer, el campo y la ciudad

El 11 de marzo del año pasado, Clarín había publicado un artículo de Juan Carlos Algañaraz llamado "La sombra de las dos Españas". En él se reflejaba la separación de 1 país en dos bandos enfrentados, dos ideas, dos formas de ver España.
Las divisiones frecuentemente sólo benefician a unos pocos. En líneas generales, jamás ha ocurrido que los divididos sean los más afortunados.
Argentina no es un país que recuerde con agrado las secesiones. Argentina está harta de las fracciones.
En el día de hoy, martes y 13º día de paro agropecuario, la presidenta Cristina Fernández dio un duro discurso en el que, sin medirse ni controlar su verborragia, buscó obtener el apoyo del pueblo y de la ciudadanía argentina. El mismo efecto fue intentado a través del silencio de los días anteriores.
Por el contrario, un sector de la población (clase media-alta de la Ciudad de Buenos Aires más varias ciudades del interior del país) se movilizó con el ya conocido "cacerolazo", hacia Plaza de Mayo. Hubo golpes, corridas, escaramuzas (qué palabra horrible) y hasta banderazos cual justa en una contienda medieval. Heridos, sangre, Plaza de Mayo.
El campo no quiere las retenciones. El Gobierno quiere más plata para sus arcas. El campo objeta que ese dinero fue a parar al Mini Cooper de la hija de la presidente. El Gobierno sostiene que es para "redistribuirlo".
¿Como se quiere redistribuir la riqueza obtenida cuando no se puede redistribuir los fondos de Santa Cruz?
Ésta y otras preguntas (como quién llamó a D’Elía) son las que nos llevamos a la cama los argentinos esta noche de tormenta y de Plaza de Mayo.
No se olviden de Rodolfo Walsh.
Imperdibles las Frases Insufribles de D’Elía (¿porqué lo borraron del Organigrama de la Administración Pública Nacional?):
- "Patria sí, Colonia No".
- "Me pegaron porque soy morocho, y no rubio y de Barrio Norte".
- "Venimos a recuperar la Plaza"-
- "Esto fue un intento de golpe de estado"





















Apoya al campo! pone una oveja en tu Nick (msn, yahoo,…)! Apoyo al Campo! El gobierno, como no roba suficiente… Necesita sacarle también al agro, no le alcanza el 25%, así que ahora le saca el 44% más otros impuestos, esto suma más del 50%!!! No se olviden que hace poco la presi le compro un auto a la “nena” este apenas salió cerca de u$s 39.000.- ($ 124.020)… entre otros gastos como por ejemplo ropa, (que obviamente no la compro en negocios como hacemos todos…sino que hace traer del exterior… la cual sale mas de u$s1.000), el nuevo avioncito de la presidenta, etc. etc.… Así que pensá: A quien apoyas A gente que trabaja para que todos nos alimentemos, vistamos, etc.? O A gente que nos roba hasta cuando duerme y que cuando la necesitamos realmente no aparece y se va de vacaciones o viaja por x motivo (que no nos importa…o si?)? … y como no le gusta que la gente le demuestre que esta equivoca, manda a delia y a los piqueteros…. que buena presidenta que tenemos no???…. (Estoy siendo muuyyy irónica, si no se nota). La ironía no será mi fuerte, pero al menos opino y hago comentarios del tema que se esta tratando… Espero que esta situación se resuelva pronto, sin tener que lamentar mas perdidas, ni de tiempo ni de dinero. Si utilizaran mejor el dinero que cobran de los impuestos, se podrían tener mejores calles, condición de vida de los jubilados, etc. Recomiendo que busquen en google este número, yo lo busque y la verdad me asombre… es relativo a la Presidenta…01250150961000
lamentable la soberbia, la intolerancia y la prepotencia de la presidenta Cretina de Fernandez y de Kirchner
ante una protesta legitima, les manda sus matones piketeros y kamioneros, verdaderas tropas parapoliciales y paramilitares, evidencia del enano fascista de la Cretina y sus secuaces, pretenden hambrear al pueblo igual que pasa en la Venezuela de su maestro Hugorila Chaveztia
El discurso de CFK fue lamentable. Obviamente teñido de la altanería y prepotencia a las cuales nos tiene acostumbrados con sus declaraciones, lo más grave fue su desmedida intención de confrontar argentinos contra argentinos, cuando por el contrario, su función como representante elegida por el pueblo es la búsqueda de la conciliación, el diálogo y la paz social.
Realmente en esta disputa, no se quién tiene razón. Probablemente un poco ninguno y un poco ambos. De seguro el asunto es un tanto más complejo que simplemente “estar con el gobierno” o “estar con el campo”. Lo cierto es que un 70% de retenciones sobre los ingresos de un sector suena a mucho, sobre todo cuando la Ley considera que, más allá de aproximadamente el 30%, no se considera retención, sino expropiación. También es cierto que en estos últimos años, el sector agropecuario se ha beneficiado enormemente con el vigente modelo económico (el cual ayudó a sostener). Lo más grave a mi juicio, es que este aumento en las retenciones (aplicado indistintamente sobre todo el sector) no es a los pocos dueños de mucho a quienes más perjudicará, sino a los muchos dueños de poco: los chacareros, los pequeños productores agropecuarios que realmente viven de su trabajo, quienes sufren realmente las inundaciones, las sequías, y que no tienen la suficiente cintura financiera para sobrellevar la situación sin sufrir perjuicios.
Otro aspecto igualmente grave es el tema del corte de ruta en sí, como medida de protesta. Entre la postura inamovible del sector en huelga y la obstinación del gobierno por no ceder al diálogo, el país es quien sufre las consecuencias: los alimentos no llegan a hospitales, escuelas, comedores y pequeños comercios, los animales de granja mueren de inanición y la comida se pudre en las rutas. Todo esto en un país donde mucha gente, en pleno siglo XXI, sigue mueriendo (literalmente) de hambre. ¿Cuanto tiempo más los protagonistas de este conflicto van a proseguir con su terquedad pretendiendo desconocer esta realidad? ¿Acaso se puede ser tan necio? Inadmisible…
Otro fenómeno peculiar es el que se vivió en Capital Federal, que acompañó el reclamo de otros centros urbanos del país. Cuando en TN veía la placa con el titular “Capital Federal se solidariza con el Campo”, no lo podía creer. Tamaña ingenuidad. ¿Desde cuando a los porteños nos interesa lo que pasa con el interior del país como para “solidarizarnos” con sus causas? Yo creo que muchos de los manifestantes desconocían realmente por qué golpeaban sus cacerolas (artilugio argentino tan tristemente ridículo como célebre para manifestar una opinión). Otros simplemente repudiaban el discurso de CFK (de haberme sumado al bullicio, en mi caso hubiera sido por ese motivo). Y otros cuantos, preocupados como buenos porteños por su propio ombligo), golpeaban sus cacharros culinarios temiendo no encontrar bola de lomo al otro día en el súper. ¡Como si la Capital Federal (el distrito más rico del país) fuera realmente a sufrir tanto el desabastencimento! En este sentido, me duele admitirlo, pero D’Elía tenía un poco de razón…
Pero sólo en eso tenía razón, y sólo en parte. Porque en lo demás, el papel que jugó anoche fue lamentable. Equivocados o no en los métodos y en los reclamos, los porteños estábamos en todo nuestro derecho en salir a manifestarnos pacífica y apolíticamente. ¿Era necesario que CFK recurriera a su falange mafiosa de matones títeres (encabezados por el impresentable D’Elía) para acallar las cacerolas? ¿Era necesario hacer cundir el miedo entre los ciudadanos de esa forma, provocando que abandonaran la Plaza mientras veían avanzar la columna patoteril de piqueteros pagos con nuestros impuestos, enarbolando banderas partidistas? Cuando anoche escuchaba frases como “ahora la plaza es nuestra” y cosas por el estilo, me empezó a correr un escalofrío mezclado con imágenes de hace 6 años, 30 años y más también. Pero me tranquilizaba a mí mismo diciéndome que, pese a todo, muchas cosas NO PUEDEN volver a pasar.
Cynega,
Mi opinión es que hubo una articulación equivalencial de demandas que dio en el acontesimiento del cacerolazo.
Volvieron las cacerolas
Saludos,
Ric.
Acabo de volver del supermercado. Y sí, los productos cárnicos empezaron a menguar en las góndolas. Otros productos aumentaron increíblemente de precio, al punto de hacerse moralmente incomprables (el kilo de naranjas a 6 pesos, por ejemplo). Más allá de eso, por momentos creo que la frase “los argentinos tenemos el país que nos merecemos” no está muy alejada de la verdad. Adelante mío, en la cola para pagar, un señor se llevaba alrededor de 20 bandejitas o más de carne (un tercio de lo que quedaba en las góndolas, más o menos). Eso sí, llevando no más de dos por producto (por “corte” en este caso), cumpliendo al pie de la letra con la norma establecida oportunamente por el supermercado. Yo me pregunto: ¿este señor saldrá a golpear sus cacerolas por las noches al grito de “solidaridad” con el campo también? Qué triste.