La fábula izquierdista alemana
de (Oskar) Lafontaine
Un nuevo movimiento político se está produciendo e
n Alemania. La crisis partidaria del SPD (Partido Socialdemócrata) más diversos conflictos en el tratamiento de leyes laborales y sociales del actual gobierno, le dieron un nuevo impulso al recientemente lanzado partido de la izquierda: Die Linke (“La izquierda”, su traducción literal).
Oskar Lafontaine, líder del nuevo movimiento, es para muchos la imagen del cambio frente al gobierno de Coalición, y para otros se trata de alguien que supo aprovechar las fragmentaciones producidas en la administración de Angela Merkel.
El escenario político alemán ha cambiado en los últimos meses, a medida que ha ido recobrando fuerza el ala izquierda socialdemócrata. En el reciente congreso del SPD (Partido Socialdemócrata), y contra la opinión del ex vicecanciller Franz Müntefering —convencido de que el Estado protector necesita cambios profundos para mantener su competitividad—, los delegados del partido fueron muy críticos con los recortes en materia social que impusiera el ex canciller Gerhard Schröder y de los que ha hecho bandera la cristianodemócrata Merkel. El resultado de este nuevo clima fue la abrumadora reelección de Kurt Beck como presidente del SPD. Beck es el impulsor de un viraje a la izquierda destinado a frenar la pérdida de votos socialdemócratas en favor del nuevo Partido de la Izquierda, formados por ex comunistas y socialistas radicales seguidores de Oskar Lafontaine (antiguo líder socialdemócrata).
El profesor Wolfgang Rudzio de la Universidad de Oldenburg explicó a Cynega que “el gobierno alemán se conforma por una gran coalición de los dos partidos más grandes (SPD y CDU). Fruto de esto, ambos partidos se movieron progresivamente hacia el centro, lo cual fue mucho menos difícil para los conservadores de la CDU que para los socialdemócratas. Entonces muchos de los votos que tradicionalmente iban al SPD (trabajadores, sindicatos, jubilados, etc.) se sintieron defraudados y buscaron otra opción con una línea más de izquierda, y éste fue el lugar que tomó Die Linke”. Asimismo declaró: “naturalmente, ahora que este partido no forma parte de esta Coalición, tiene muy buenas chances de llamar la atención”. “La reforma social y asistencial modificada por la llamada Agenda 2010 y el conflictivo plan Hartz IV son baches que Lafontaine intentará aprovechar”, agregó.
Por su parte, Jürgen Falter, politólogo de la Universidad Gütenberg de Mainz, al ser consultado por Cynega acerca de la situación política en la principal potencia de Europa, afirmó que “deberemos ver dónde nos encontramos dentro de 6 meses” ya que “los recientes movimientos, tanto la renuncia del vicecanciller como el crecimiento de la izquierda, son procesos problemáticos y difíciles para cualquier Estado”. En relación a Lafontaine, Falter estimó que su intención de voto debería encontrarse entre el 15 y el 20 por ciento y que seguramente “Lafontaine va a hacerle más daño al SPD fuera del partido que dentro”.
En relación a un hipotético escenario en donde la Coalición no encuentre el rumbo, Falter contestó: “me podría imaginar que si falla la Coalición, podría llevarse a cabo nuevamente una discusión sobre el sistema electoral en Alemania, siempre cuando exista una voluntad política de formar una nueva gran coalición (sic). Habría que preguntarse si otra alianza de este tipo no contribuye a una desafección política y a la abstención de votos. La realidad es que el sistema político alemán no se debilitará de forma sostenible por un eventual fracaso de la combinación SPD-CDU. Las medidas preventivas institucionales de la ley son muy fuertes y existe aun un gran acuerdo dentro de las elites políticas en cuanto a las reglas básicas del juego”. “La problemática social va a tener una sonoridad muy importante en las próximas campanas electorales. El tema de la justicia (social) probablemente también, en conjuntos con los aspectos socio-políticos”, agregó Falter.
Las propuestas de Beck van desde un salario mínimo intersectorial hasta la anticipación de jubilación. Éstos y otros frentes, incluida la privatización de los conflictivos ferrocarriles alemanes, llevan la incertidumbre a la alianza gubernamental. Müntefering era hasta esta semana el más sólido aliado de Merkel en la coalición. Los ministros socialdemócratas responderán presumiblemente ahora ante un crecido Beck, que aspira a convertirse en próximo jefe de Gobierno, más atento a elevar su estatura que a consolidar una alianza que no le convence. Su decisión de no integrarse en el Ejecutivo federal anticipa la agudización de las discrepancias ya serias entre los dos partidos rivales que gobiernan Alemania desde finales de 2005.
Ninguna de las dos formaciones ha hablado de disolver la coalición, entre otros motivos porque es probable que los electores castiguen a quien tome la iniciativa; algo grave en el caso socialdemócrata, que ya va muy por detrás en intención de voto. En todo caso, las divergencias entre CDU y SPD, como las discusiones acerca del plan “Agenda 2010” y del programa “Hartz IV”, harán la vida más difícil a la Canciller. “Tanto la Agenda 2010 como el Hartz IV son causas relevantes para las perdidas electorales del SPD. Sin tener esos puntos en cuenta no sería posible explicar las ganancias electorales de Die Linke”, sostuvo Falter y agregó: “La salida de Müntefering es un elemento de inestabilidad. No obstante, esto no significa que la Coalición va a fallar, porque por el momento no hay alternativas con sustentabilidad. Unas nuevas elecciones son poco probables ya que ningún partido puede calcular una ventaja superior notoria o bien, son escasas las posibilidades de que se encuentren nuevos socios para una nueva unión partidaria. La gran coalición, aunque con grandes problemas, va a perdurar hasta el 2009”.
Mientras tanto, Lafontaine, quien avanza en las encuestas para las elecciones regionales del año próximo y para las elecciones generales de 2009, declaró a medios radiales alemanes que “había que tomar ejemplo de las políticas de Hugo Chávez y Evo Morales para nacionalizar sectores industriales estratégicos como los del petróleo, el gas o la producción de energía”. Una encuesta del instituto demoscópico Forsa realizada con motivo de la fundación de La Izquierda revela que su potencial de electores ronda un 24 por ciento a nivel nacional, que sube hasta el 44 por ciento en el este de Alemania. El Dr. Falter explica que “en ocasiones los políticos alemanes suelen remitirse a sistemas políticos extranjeros como modelo, porque estos sistemas suelen ser más conocidos para nuestros ciudadanos que el propio gobierno local”.
Lafontaine podría ser el hombre que, como su homónimo escritor, agregue la moraleja final a ésta fábula de águilas alemanas.
Vínculo:
http://www.die-linke.de/
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