“La Última Cruzada”
Mediados de enero de 2001. En un canal de noticias local se anuncia que un saudí talibán proafgano hasta entonces desconocido para la media de los argentinos, estaría involucrado en posibles actos terroristas en el mundo. Asimismo, se alertaba al mundo acerca de la posibilidad inminente de un ataque de proporciones mayores a las ya conocidas. ¿Nombre del cronista? Se trataba del Licenciado en Relaciones Internacionales Andrés Repetto. ¿Nombre del proafgano? Osama bin Laden. ¿El momento exacto? 13 de enero de 2001.
Pasaron 241 días y se produjo el llamado 11-S. Ahora, en el otoño de Buenos Aires, Andrés Repetto continúa presentado su primer libro recientemente editado La Última Cruzada, y brinda su espacio y tiempo a la siguiente entrevista, en donde nos cuenta de su profesión y de su enfoque del panorama internacional reciente.
– ¿Cuales son las claves para el análisis de la realidad internacional?
– El aprendizaje es diario, y ya que es imposible conocer en profundidad todos los conflictos del mundo, mi aporte pasa por tratar de entender el contexto y la historia de cada situación. Acerca del tratamiento de la información, siempre conviene ser al menos lo más ajustado posible, ya que considero que la objetividad en periodismo no existe. Ese modo de ver la realidad y de contarla te lo va dando la experiencia. Por ejemplo, días atrás recibí una carta, en muy buenos términos, del Centro Islámico en donde me remarcan que yo dije “terroristas islámicos” en lugar de, por ejemplo, “radicales islámicos” en cierto tramo de una información. Yo no lo recordaba, pero son la clase de cosas que podrían pasar al salir al aire en vivo.
Lo complicado es, como dejo entrever en el libro, que todo se relaciona con todo. El periodista (estadounidense, ganador del Pulitzer) Seymour Hersch declaró en un reportaje a la CNN que “los sunníes que están ligados supuestamente con Al-Qaeda, fueron pagados por Estados Unidos a través de Arabia Saudita para luchar contra el Hezbollah”. La conductora de la CNN reacciona sorprendida, pero esto igualmente Estados Unidos ya lo había hecho en la década del ‘90 con Afganistán y la Unión Soviética.
– ¿Y con respecto a las fuentes de la información?
– Por acontecimientos como los que mencioné, mi deseo es viajar y experimentar personalmente esta “historia contemporánea”, pero lamentablemente en ocasiones el tiempo y los recursos no son los óptimos. El nivel, caudal y periodicidad de la información a veces te puede sobrepasar.
En particular, con respecto a las fuentes de información, en el Canal (13 y TN) contamos con los cables de agencias y la información cruda vía satélite. Asimismo procuro a diario estar al tanto de los pensamientos de autores y periodistas extranjeros. No obstante, hoy en día la gente tiene a su alcance de todo, los mismos recursos con los que podría contar cualquier analista internacional: internet, televisión satelital o digital, la nueva telefonía celular, diarios del mundo, etc.
– ¿Cual es su punto de vista en relación al enfoque de autores como Noam Chomsky o a Heinz Dieterich?
– Coincido en muchos puntos, pero en el caso de Chomsky, a veces su discurso resulta tan antinorteamericano que prefiero buscar además cierto balance. Hoy en día, se puede acceder fácilmente a informaciones con un fundamento anti-Bush. En lo personal, prefiero estilos como el de Hersch. Básicamente, siempre busco a alguien que ponga en duda lo que pienso.
– George Bush (padre) había anticipado en su mandato que el mundo de los próximos años estaría regido bajo un “nuevo orden mundial” basado en el capitalismo. ¿Considera que el capitalismo está en decadencia como muchos críticos del sistema sostienen? ¿O se trata en paralelo del surgimiento de nuevas tendencias o doctrinas como el “Socialismo del Siglo XXI“?
– Sí, sucede que detrás de estos lineamientos está la tendencia bipolar de izquierda y derecha, y no creo en eso. Yo creo en los gobiernos. Nunca llegó a existir y a implementarse un nuevo orden mundial. El orden comienza cuando en un momento en particular a un país le convino encabezar una guerra y luego controlar las economías.
La política internacional se sigue manejando como en la época de las cavernas, con la ley del más fuerte. Y la Organización de las Naciones Unidas, que en muchas ocasiones hacen buenas cosas, ante ciertas situaciones a veces se tienen que poner una venda en los ojos para intervenir agresivamente en un país, y en ocasiones, por pedido de otro. Nunca hubo un nuevo orden mundial; cambiaron las armas y los elementos, pero son siempre los mismos protagonistas.
– En relación a esto, dado que la chance de intervención por parte de países terceros en los conflictos internacionales es casi nula, ¿sólo nos resta el arma de la ética? ¿Como se inserta la ética en la política actual?
– En un pasaje del libro, yo digo que en esta llamada lucha “contra el terrorismo”, el mundo se mueve bajo el odio, y el odio a su vez se ha convertido en los cochesbomba, entonces me planteaba que es momento de hacer las cosas bien. Y, evidentemente, el Bien está asociado a la ética. Uno de mis entrevistados, el especialista Jim Walsh, me dijo: “Está bien, pero se tendrían que dejar de hacer las cosas mal“.
Es fundamental detenerse a pensar en cuestiones profundas como ésta, ya que la situación mundial se está tornando cada vez más complicada. Incluso se debería “ser ético, no por convicción, sino por el efecto que está teniendo no serlo“. La falta de ética a lo largo de los años, está generando descontento y bronca en las clases postergadas. Y esto siempre es capitalizado por alguien.
– Dieterich declaró en una entrevista que el mundo está regido por una suerte de protoestado global, en donde los organismos internacionales de control financiero y militar dominan el mundo por sobre la voluntad de los pueblos.
– Exacto. Siempre remarco esto, va a llegar un momento en que los grupos de poder van a tener tanto o más peso que las grandes potencias. Y entonces el bipolarismo no va a ser más entre Rusia y EE.UU., sino entre los grupos ostentadores de poder o de armas de destrucción masiva. El sistema, la sociedad, el planeta se están agotando. Tal vez hablar de ética pueda ser considerado naíf, pero en el actual clima de tensión global, nuestro voz y voto parece tan lejano, que nos queda adueñarnos de eso, la ética. Tendremos que ser naíf.
– En un artículo reciente del periodista australiano John Pilger se menciona un plan secreto creado hace ya 4 años entre EE.UU. y Gran Bretaña en donde está planificada la guerra e invasión a Irán. ¿Es una amenaza real el despliegue de EE.UU. para la soberanía iraní en la zona?
– Yo cometí un error hace más de un año al decir que la guerra a Irán estaba lista, preparada y era inminente. Lo dije públicamente, y si bien la guerra no empezó, la crisis estalló. Expertos en el tema estimaron que las posibilidades de que se produzca la guerra están “60% no, 40% sí“. A mi me cuesta creer y ver que Israel pueda soporta el golpe que signifique un Irán nuclear. No me refiero a que esté bien o mal. Lo que digo es que desde el punto de vista israelí de seguridad nacional, Israel no debería permitir jamás que Irán tenga acceso a la bomba atómica.
Según la Agencia Atómica de las Naciones Unidas “ya no se trata de analizar si Irán puede tener acceso o no a la bomba, sino qué vamos a hacer“. Por otra parte, también cabe la posibilidad de que Israel se mantenga firme ante la posible capacidad nuclear de la administración de Mahmoud Ahmadinejad, y por consiguiente comience una nueva guerra fría en Medio Oriente y a nivel mundial, pero esta vez no con Rusia, sino con un gobierno islámico.
Es lo que yo llamé “la última cruzada“.
Otra hipótesis de conflicto es que Estados Unidos también intervenga porque su naturaleza es más fuerte, como en la fábula de la rana y el escorpión. Creo que un ataque a Irán sería un grave error, después de Irak sería la explosión de la cruzada. Es probable que hoy Bush sigua con esa tentación. Tal vez las soluciones para el conflicto partan de la crisis política que vive Israel o el propio declive que está sufriendo la campaña político-militar de Bush. Temo que (el presidente de Israel) Ehud Olmert para buscar sustento político, cometa errores que la historia no perdone.
Considero que no hay sustento político, ni políticos a la altura de esta situación en este momento.
Hace 1 año lo dije, la guerra va a explotar a menos que pase un milagro. Porque si, sin la bomba atómica Irán dice que “Israel tiene que ser borrado del mapa”, el escenario podría ser más dramático aún si la tuviera como argumento.
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